sábado, 4 de diciembre de 2010

Lecturas de Platón

El arte imitativo, como la pintura, se detiene en la apariencia de los objetos, los representa distintos en las diversas perspectivas cuando son los mismos de siempre, sólo reproduce una pequeña parte de la apariencia misma; nos muestran las cosas torcidas, rectas , grandes o pequeñas, ligeras o pesadas según nuestras ilusiones (sombras, ver el mito de la caverna, Platón).
La imitación a la parte superior del alma, como la poesía que imita la parte pasional, se abandona a los impulsos e ignora el orden y la medida en que consiste la virtud y así da la espalda a la razón.
Es la copia de la copia y por lo tanto tiende a encerrar al hombre en aquella ilusión de la realidad